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November 18 Reforma rural en China
China tiene pocas tierras de cultivo, una población enorme por abastecer y demasiados campesinos. El gigante asiático alimenta a más del 20% de la población mundial utilizando el 6% de las tierras cultivables del mundo. De las cuales solo el 28% son consideradas muy productivas. Además China tiene más de 700 millones de campesinos. Este difícil reto ha sido asumido mediante un sistema de distribución según el cual el gobierno chino es el propietario de todas las tierras y los campesinos tienen contratos de uso de las mismas hasta por 30 años. Con el inicio de la política de reforma y apertura en China, se puso en práctica este sistema de responsabilidad contractual familiar, por el cual las tierras pasaron a manos de las familias individuales. La propiedad de la tierra siguió en manos del Estado y su distribución a cargo de la comunidad. Las familias recibían el derecho de usufructo de las tierras según el número de personas por alimentar. Sin embargo, con el devenir del tiempo, una serie de factores han llevado al gobierno chino a tomar la decisión de poner en marcha una reforma rural que entre otras medidas, amplía los derechos de disposición de las tierras por parte de los campesinos. Los motivos son varios. El nuevo motor del crecimiento La crisis financiera global y la ralentización de la economía china han sido para muchos el factor detonante de esta reforma. La adversa coyuntura mundial ha enfatizado la necesidad de acelerar la reforma rural. Se prevé que las exportaciones chinas caerán drásticamente como resultado de la contracción económica mundial. Frente a lo cual las autoridades buscan estimular el consumo interno para así compensar el enfriamiento de uno de los principales motores del crecimiento económico chino. El desarrollo del consumo en las ciudades chinas marcha sobre ruedas, pero aún no es suficiente. La clave está en hacer crecer el consumo en las zonas rurales del país, donde viven dos tercios de la población nacional, unos 750 millones de personas. El potencial de crecimiento del consumo en el campo es vasto, pero el problema es el nivel de ingresos de los campesinos. El ingreso promedio en las ciudades es 3.3 veces mayor que el del campo, por ello el gobierno ha establecido como meta duplicar los ingresos del campesinado hacia 2020. Las reformas de Deng Xiaoping a inicios de los 80 duplicaron los ingresos de los campesinos en solo cuatro años, pero más tarde la creación de un mercado inmobiliario urbano se convirtió en una enorme fuente de riqueza en las ciudades, lo que acentuó la brecha de ingresos entre campesinos y habitantes urbanos. Y justamente, una herramienta de gran utilidad para aumentar la capacidad adquisitiva de los habitantes rurales es otorgarles más libertad para disponer de sus derechos sobre las tierras, para lo cual es necesaria una reforma rural. Por otro lado, aumentar la productividad agrícola es indispensable por dos motivos importantes. La demanda de alimentos en las ciudades es imparable. Si bien los campesinos chinos producen casi 50% más granos que en los años 80, este nivel no es suficiente para abastecer los cada vez más altos requerimientos alimenticios de las zonas urbanas. Además China busca la autosuficiencia en la producción de granos, asunto crucial dada las alzas en los precios mundiales de los alimentos. Y por último, el factor social. El proceso de urbanización ha restado tierras al agro, las que son expropiadas a los campesinos a cambio de poco o nada. Y lo que es peor, buena parte del dinero de las indemnizaciones va a parar a manos de funcionarios corruptos. Asunto que ha provocado una gran ola de protestas en los últimos años y amenazando seriamente la estabilidad social. ¿En qué consiste la reforma? Se otorgan más derechos de disposición a los campesinos, pero manteniendo la propiedad pública de la tierra. Ahora los campesinos podrán alquilar, subarrendar y transferir los derechos de uso de la tierra y además usarlos como garantía para solicitar créditos. En otras palabras podrán capitalizar la tierra que contrataron del Estado. En cualquier caso, la reforma no cambia la naturaleza de la propiedad colectiva de la tierra ni el uso de la misma. Además, para asegurar el suministro nacional de alimentos, las autoridades mantendrán un mínimo de 120 millones de hectáreas de tierra destinada a la agricultura. Objetivos La transferencia de derechos de uso sobre la tierra permitirá la formación de granjas más grandes y eficientes. La solución propuesta consiste en pasar de un sistema basado en familias que explotan sus pequeñas tierras de manera individual a uno en el que la tierra es trabajada a gran escala Se espera que un cambio en la gestión y explotación de las tierras, aumente la productividad agrícola. No obstante, el fin primordial de esta reforma es reducir las desigualdades entre el ámbito rural y el urbano. El gobierno espera estimular el desarrollo de las zonas rurales y con ello los ingresos de los campesinos.
May 10 Banco Mundial viste ropa chinaPor primera vez en la historia, el Banco Mundial cuenta con un cerebro chino a la cabeza.
Estamos hablando del destacado académico chino Yifu Lin –conocido en Occidente como Justin Lin- quien asumirá el 31 de mayo, el cargo de economista jefe y vicepresidente senior para el desarrollo económico del Banco Mundial.
El nombramiento de Yifu Lin es todo un hito en la historia del Banco. Esta no es solo la primera vez que el puesto es ocupado por un chino sino también por un representante de un país en desarrollo.
El cargo de economista jefe es clave en el Banco Mundial, ya que su función consiste en orientar el liderazgo intelectual del organismo y tiene un gran papel de decisión en la elaboración de la agenda de investigación de la institución. La llegada del nuevo economista jefe permitirá que el Banco Mundial experimente de primera mano la visión china, sobre todo en temas de desarrollo.
Yifu Lin es un influyente economista en China, quien participó activamente en el proceso de modernización económica del país. Es fundador del Centro de Investigaciones Económicas de la Universidad de Beijing (la mejor del país) y uno de los principales asesores del gobierno chino. Goza de gran respeto en los más altos círculos de la elite gobernante.
Se trata de un experto en reforma económica y agrícola, así como en modernización rural. Su campo de investigación abarca temas como descentralización fiscal, reforma de empresas estatales, el sistema agrícola de responsabilidad familiar y la reducción de las disparidades económicas.
Los orígenes de Yifu Lin están en Taiwán, de donde desertó en 1979, nadando unos kilómetros desde la isla de Kinmen hasta la provincia de Fujian en la parte continental de China. Pero su determinación lo llevó aún más lejos. Yifu Lin fue el primer ciudadano chino que obtuvo un Ph.D. en economía después de la Revolución Cultural en la Universidad de Chicago.
Tal y como expresa Robert Zoellick, presidente del Banco Mundial, este académico chino puede brindar al organismo la perspectiva de un país en desarrollo sobre temas agrícolas, lo que permitirá de alguna manera servir mejor a estas naciones.
Para algunos, su inclusión en el Banco Mundial es una respuesta a la necesidad de dar una mayor presencia a los países en desarrollo, en el quehacer de los organismos internacionales. Sin embargo, al parecer no se trata solamente de una mirada más comprensiva hacia estos países.
La designación de Yifu Lin ha sido vista como una muestra de la creciente influencia de la reforma económica china y en particular de la admiración por el éxito de su modelo de desarrollo.
Sobre la expectativa que genera su nombramiento, Yifu Lin espera que el Banco Mundial pueda ayudar a los países africanos a encontrar una vía hacia un desarrollo exitoso y que la experiencia china sea de utilidad para tal fin.
El mismo Zoellick ha declarado que desea trabajar con Yifu Lin en áreas como el crecimiento y la inversión en África, donde China ha buscado intensamente oportunidades de inversión y comercio.
China ha tenido un éxito notable en su transformación económica y en el mantenimiento de su alto ritmo de desarrollo a través del tiempo. Uno de los más importantes logros del modelo de desarrollo económico chino ha sido el sorprendente nivel de reducción de la pobreza alcanzado en solo 30 años de reforma.
Con éxitos como estos, no es de extrañar que algunos países en desarrollo, por ejemplo en Latinoamérica y África, busquen inspiración en el modelo de desarrollo empleado por China.
Pero, ¿estamos hablando acaso de exportar el modelo de desarrollo chino?
Sin duda tenemos mucho que aprender de la experiencia china y el nombramiento de Yifu Lin pone en evidencia este hecho.
Como el mismo economista indica “la misión del Banco Mundial en cuanto a la reducción de la pobreza y el estímulo al desarrollo requiere no solo de buenas intenciones sino también de una adecuada comprensión de los problemas prácticos”. El pragmatismo chino será de gran ayuda en esta tarea.
No obstante, hay que tomar en cuenta que la transformación económica y política de China es un proceso que aún no ha culminado y que ha dejado varios problemas por resolver, tales como la falta de libertades políticas, la contaminación ambiental, la brecha entre ricos y pobres, entre muchos otros.
Y de otro lado, buena parte del éxito del modelo de desarrollo del que hablamos, tiene su origen en su adaptación a la realidad local, un modelo con “características chinas” le llaman los mismos chinos.
Entonces, siguiendo este mismo ejemplo, habrá que tomar de la experiencia china y de cualquier otra que nos resulte inspiradora, lo que satisfaga mejor las necesidades de cada realidad particular.
Yifu Lin hará honor a su apellido (Yifu significa “ropa” en chino) ya que si el Banco Mundial se viste de chino, podrá entender y aprovechar mejor la experiencia del gigante asiático.
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