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    October 08

    Llegó el salvavidas

     

    Hace unos días muchos chinos se preguntaban que si los países capitalistas están tomando medidas para salvar el mercado y proteger a los inversores, ¿por qué el gobierno chino no hacía lo mismo?

     

    Hacia la quincena de septiembre, las Bolsas de Shanghai y Shenzhen, en la parte continental de China, acumularon una pérdida superior al 70% en comparación con el punto máximo alcanzado en octubre del año pasado. El índice Compuesto de Shanghai había caído hasta los mil 800 puntos.

     

    Y por si fuera poco, desde diciembre se borraron del mapa cerca de 3 billones de dólares de la capitalización de estas bolsas.

     

    Los inversores esperaron ansiosamente que el gobierno extienda una mano a las bolsas con ocasión de las Olimpiadas, pero la ayuda llegaría después de las citas deportivas.

     

    El desplome de gigantes financieros en Estados Unidos y la actuación de diversos bancos centrales, animó a las autoridades chinas a tomar cartas en el asunto, y evitar un desbarajuste aún peor de sus bolsas.

     

    El gobierno chino finalmente salió al rescate de sus mercados de valores  a través de medidas que recortan los costos de inversión bursátil y definen dos ejes para la reactivación de las bolsas de valores: los bancos y otras empresas estatales.

     

    En primer lugar, para avivar el interés bursátil, se eliminó el impuesto sobre las transacciones de compra de valores a partir del viernes 19 de septiembre. Sin embargo, queda en pie la tasa de 0.1% aplicable a las ventas de acciones.

     

    Segundo, se autorizó a la agencia de inversión estatal Huijin Central a adquirir más acciones del Banco Industrial y Comercial de China, el Banco de China y el Banco de Construcción de China, en el mercado secundario.

     

    El gobierno decide aumentar el número de sus acciones en determinados bancos para garantizar su participación mayoritaria en estas entidades y estimular el precio de estos títulos.

     

    Y no les falta razón, porque las acciones bancarias representan más del 25% del índice Compuesto de Shanghai, por lo que de su desempeño depende en buena cuenta que el mercado logre levantar cabeza y sostenerla por algún tiempo.

     

    Cabe precisar que la agencia Huijin Central pertenece a la Corporación de Inversión de China, la cual fue establecida hace un año para administrar reservas de divisas por 200 mil millones de dólares, parte del cuantioso fondo de patrimonio soberano de China. Huijin Central tiene acceso a casi dos tercios de los activos de esta corporación.

     

    Y tercero, la Comisión de Regulación de Valores informó a través de su página web, que proyecta dejar sin efecto una norma que obliga a las compañías estatales en bolsa a obtener la aprobación oficial antes de efectuar la recompra de sus acciones en el mercado abierto.

     

    Así, las empresas estatales son las llamadas a ser la fuerza impulsora y a la vez estabilizadora del mercado. En tal sentido se les exhorta a aumentar sus participaciones en sus holdings y a la recompra de sus acciones.

     

    De paso, analistas chinos apuntan que usar el dinero del gobierno para la compra de acciones en el mercado, podría reducir el riesgo de fuga de capital.

     

    Esta decisión ha tenido un gran impacto psicológico en el ánimo inversor, ya que es una clara señal de que el gobierno intenta estimular los mercados de valores locales.

     

    Por  primera vez en los casi 18 años de las bolsas de valores chinas, las autoridades anuncian abiertamente que una agencia del gobierno central comprará acciones para respaldar el mercado.

     

    La bolsa reaccionó con euforia a la medida. En las dos sesiones posteriores a la noticia, acumuló un repunte de casi 18%.

    Y entre el 19 – día que entraron en vigor las medidas- y 26 de septiembre, el último día de operaciones antes de la semana de vacaciones oficiales, el índice referencial sumó casi 11%.

    Al esperar que el mercado de valores caiga a valores mínimos, las autoridades han maximizado las posibilidades de éxito en su intervención. Otro asunto es si este repunte será sostenible en el tiempo.

     

    Sin embargo, es ¿una decisión acertada? Las opiniones al respecto están divididas.

     

    Analistas chinos consideran que era indispensable que las autoridades intervengan de una manera decisiva para rescatar los mercados de valores, ya que su situación tarde o temprano causaría estragos en la economía nacional.

     

    Las bolsas de Shanghai y Shenzhen han estado en caída libre durante los últimos seis meses, ubicándose ya entre los mercados bursátiles de peor desempeño en este año.

    No obstante, a pesar de las cuantiosas pérdidas causadas a inversores particulares, el desplome del mercado solo ha tenido un impacto limitado en la economía, la cual sigue creciendo a un ritmo de dos dígitos.

    Hasta el momento las instituciones financieras de la parte continental han encarado bastante bien la crisis, mucho mejor que sus pares occidentales. Los precios de sus acciones se han hundido pero sus reportes financieros siguen mostrando solidez.

    Además en una economía de mercado, la intervención en los mercados de valores queda fuera de discusión. En esta línea de ideas, si los inversores chinos asumieron un riesgo que no eran capaces de manejar, deberían pagar las consecuencias de su decisión, así funciona el mercado.

    Sin embargo, hay que tomar en cuenta que las bolsas de valores chinas aún están en proceso de reforma y desarrollo, y que su capacidad de aquilatar el riesgo es muy elemental. Si últimamente hasta mercados desarrollados han demostrado tener deficiencias, qué se puede esperar de las inexpertas bolsas chinas.

    El problema ahora es que los inversores de la parte continental esperan más medidas de este tipo y asumen, para bien o para mal, que las autoridades en cierta medida se han obligado a garantizar que el índice compuesto de Shanghai no caiga bajo los 2 mil puntos. Y de otro lado, queda claro que esta intervención del gobierno no soluciona los problemas de fondo de las bolsas locales

    No hay que perder de vista el contexto internacional. Especialistas comentan que además de la ralentización de la economía nacional, la crisis financiera y la inflación en Estados Unidos- una posible consecuencia de su masivo rescate financiero- tendrán gran influencia en la recuperación de las bolsas chinas.

    Los mercados chinos ya están mostrando su vulnerabilidad ante la crisis crediticia global.

    Al iniciar esta semana las bolsas locales vivieron un lunes negro, en sintonía con los mercados del resto del mundo.

    Y esto se produjo a pesar de que el gobierno informó que tiene en mente seguir aplicando más medidas de incentivo al mercado, tales como la venta al descubierto de valores y las operaciones de compra de acciones con capital no propio.

    ¿Acaso sin la intervención oficial, el desplome de las bolsas no habría sido peor?

    July 18

    La montaña rusa china

     

     

    Las bolsas chinas[1] después de ser catalogadas como las de peor desempeño en todo el mundo en el año 2005, cerraron el 2006 con una subida de 130% anual, y en 2007, su crecimiento superó el 100%. En estos últimos dos años, estos mercados se llevaron el título de los de mejor rendimiento a nivel mundial.

     

    Entre junio de 2005 y octubre de 2007, el índice referencial de las bolsas chinas  pasó de los 1000 a los 6 mil puntos, lo que equivale a una subida de 500%.

    El 2007, de otro lado fue un año en el que el mundo volcó su atención hacia  el mercado de valores chino y no solo por su espectacular subida.

    En febrero de 2007 tuvo lugar el llamado lunes negro, cuando por primera vez el desplome de las bolsas chinas desencadenó un efecto dominó en los mercados mundiales, lo que puso de manifiesto el potencial influjo en la escena mundial, de este hasta hace poco ignorado mercado.

    Durante el mismo año, la capitalización de las bolsas de la parte continental de China se situó en 4.6 billones de dólares, superando a la bolsa japonesa. Y el 7 de octubre de 2007, el valor del mercado de valores del país superó al PIB del año anterior.

    Una serie de ofertas públicas iniciales de alto calibre, tales como las de PetroChina y el Banco de Construcción de China contribuyeron a elevar el valor del mercado. Vale destacar que China ocupó el primer lugar mundial por volumen de ofertas públicas iniciales en 2006 y 2007, con una recaudación aproximada de 160 mil millones de dólares.

    El año pasado, la exuberante subida del mercado desató una fiebre inversora, durante la cual se abrieron un sinnúmero de cuentas de inversión. Según estadísticas oficiales, hacia fines de agosto pasado, el número de cuentas en manos de inversores particulares llegó a casi los 118.7 millones. Hoy se calcula que el 57% de los inversores en la bolsa de Shanghai son particulares.

     

    Parte de este boom obedeció a que los ciudadanos chinos tienen pocas opciones de inversión a nivel local y en el exterior. El problema está en que la mayoría de estos inversores son novatos, y no buscan asesoría profesional. Entre ellos hay estudiantes, jubilados, campesinos y hasta monjes.

    Altos funcionarios chinos expresaron en su momento su preocupación sobre una burbuja en el mercado de valores y la falta de precaución de los nuevos inversores.

    Y tenían razón. Por una serie de motivos locales e internacionales, desde fines del año pasado la burbuja empezó a desinflarse. El índice compuesto de Shanghai, ha perdido alrededor de un 50% desde mediados de octubre pasado. En solo en unos 5 meses se hundió bajo los 3 mil puntos.

    Al margen de las advertencias de las autoridades y de la entonces tendencia alcista del mercado, la mayoría de los inversores chinos confiaba en que su gobierno no dejaría que la bolsa se desplome en vísperas de las Olimpiadas, dado el gran descontento que causaría a la enorme cantidad de personas involucradas.

    Analistas chinos dicen que muchos inversores todavía creen que podrían volverse ricos en la bolsa si tan solo lograsen leer correctamente las mentes de sus dirigentes.

    Y existe un fundamento para ello. Desde su creación, las bolsas chinas han sido consideradas un instrumento político del gobierno y por ello existe una fuerte presión para que las autoridades hagan algo para “rescatarlas”.

    Hasta hace poco los mercados financieros de la parte continental de China estaban prácticamente aislados del mundo, muchos decían con ironía que parecían de “otro mundo”.

    No obstante, la integración de China con el resto del mundo financiero ha ido creciendo cada vez más, para bien y para mal, lo que también ha repercutido en sus bolsas.

    A pesar de todo, una tabla de salvación llegó en abril, cuando el gobierno dispuso una disminución en el impuesto a las transacciones bursátiles, lo que provocó la mayor subida diaria de la bolsa en más de 6 años.

     

    Sin embargo, el efecto deseado se ha ido desvaneciendo y el llamado ejército de pequeños inversores chinos se ha dividido entre los que siguen esperando la intervención decisiva del gobierno y los que han aprendido la lección. ¿Quiénes tenían la razón? El tiempo lo dirá, ya solo quedan unos 20 días para las Olimpiadas.

     



    [1] Las bolsas de valores de la parte continental de China son dos: la de Shanghai y la de Shenzhen y su creación data de 1990.