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    December 05

    ¿Pasará la gran prueba?

     

    Mantener un nivel alto y estable de crecimiento económico en un contexto de crisis mundial es todo un desafío para cualquier país. El gobierno chino lo sabe y está dispuesto a todo para lograrlo. Pero, ¿pasará esta gran prueba?

     

     

    El super plan

     

    Por lo pronto, el gobierno chino aprobó el 9 de noviembre un paquete de estímulo de unos 600 mil millones de dólares, cuya inversión apunta a la construcción de viviendas, transporte, infraestructura además de beneficios tributarios y programas sociales.

    Del paquete, el grueso de las inversiones está en la construcción de carreteras, autopistas y aeropuertos, seguido de las labores de reconstrucción tras el terremoto de Sichuan.

    El gobierno financiará cerca de un 30% del total y espera obtener el resto de las autoridades locales, bancos estatales y negocios.

    Beijing precisó que realizará inversiones por 1.4 billones de dólares, con el objetivo específico de enfrentar la crisis económica mundial.

    También se aplicarán otras medidas para crear empleo e incrementar la capacidad adquisitiva, por ejemplo a través de subsidios dirigidos a familias de bajos ingresos.

    El aspecto más importante del programa es que el gobierno ha enviado un claro mensaje de que hará lo que sea necesario para mantener un crecimiento económico cercano al 8%. Esto es crucial porque sirve para apuntalar la confianza de las compañías, alentándolas a seguir invirtiendo, y de paso también al ciudadano común.

    Varios observadores apuntan que la inversión en un sistema de seguridad social más amplio y en la reducción de la brecha de ingresos debería ser la prioridad del plan, en lugar del gasto en infraestructura. Debido a este motivo ponen en duda que el paquete de estímulo logre hacer despegar el consumo interno.

    Y no les falta razón, para ello es necesario incrementar el gasto en salud y educación, de tal manera que las familias no tengan que preocuparse tanto por ahorrar para cubrir estos servicios y se animen a gastar más. Solo en la medida en que se eleve el consumo, será posible alcanzar un crecimiento más balanceado. Pero ese es un objetivo de largo aliento.

     

    La meta inmediata del gobierno es evitar que el crecimiento económico disminuya drásticamente. Y en ese sentido, la inversión en infraestructura es más efectiva en la reactivación del crecimiento económico que los beneficios sociales o recortes tributarios, los cuales como señala un experto, quizás serían ahorrados en lugar de gastados.

     

    Y las medidas de estímulo continúan. La semana pasada China recortó sus tasas de interés para préstamos y depósitos a un año en 1.08%, fijándolas en 5.58% y 2.52% respectivamente. Esta disminución en las tasas de interés de referencia es la mayor desde la crisis financiera asiática.

     

    Asimismo, el gobierno dispuso una reducción en el coeficiente de reserva bancaria, de 1% para los bancos grandes y 2% para los pequeños.

     

    Todo con el objetivo facilitar el acceso de las compañías a fondos, con lo que se espera contrarrestar los efectos de la caída en las exportaciones y estimular el consumo.

    Analistas internacionales y el propio gobierno esperan que el paquete de estímulo ayude a reducir la ralentización de la economía china, pero saben que no la evitará.

    Hay motivos para preocuparse

    Los indicadores económicos de octubre ya muestran una ralentización mayor a la esperada en comercio, actividad manufacturera y demanda interna.

    Zhang Ping, presidente de la Comisión Nacional de Desarrollo y Reforma, sostiene que una ralentización más aguda se ha hecho evidente en algunos de los indicadores económicos de noviembre y que la presión del desempleo en 2009 aumentará, por lo que advierte que tal situación podría generar inestabilidad social.

    Añadió que la crisis financiera global todavía no ha tocado fondo. Su impacto mundial sigue en aumento y sus efectos en China también.

    El fin de semana pasado, hasta el propio presidente Hu Jintao, quien no suele pronunciarse sobre temas económicos, advirtió que la crisis financiera global está socavando la ventaja competitiva comercial de China y que pondrá a prueba la capacidad del gobierno para sacar adelante al país.

    Este contexto podría causar recortes de producción y quiebras que llevarían a despidos masivos, desatando descontento social.

    Y es que a China no solo le basta seguir creciendo, tiene que hacerlo a un ritmo que bordee el 8%.  Un alto nivel de crecimiento es todo un lujo en momentos como estos, pero en China resulta indispensable para dar empleo a de 10 a 12 millones de personas que entran a formar parte de la población activa, además de los que provienen del campo.

    Una elevada tasa de crecimiento permite al gobierno mantener la estabilidad política y la legitimidad del régimen. Como la economía china aún está en transición, un crecimiento sólido sirve de plataforma para la creación de empleo, y contribuye a que la población con salarios bajos y trabajos de baja productividad,  mejore gradualmente su nivel de vida.

    ¿Qué pasará en 2009?

    El Banco Mundial prevé que la economía china se expandirá 9% este año y 7.5% en 2009, lo que sería su nivel más bajo de crecimiento en 18 años.

    La mayoría de los analistas consideran que la receta del gobierno chino es la mejor en estos tiempos de crisis, aumentar el gasto fiscal y flexibilizar la política monetaria.

    Pero hay pronósticos muy sombríos. Jim Walker, ex economista en jefe de CLSA prevé que el crecimiento económico en China caerá a 4 ó 5% en 2009, pronóstico similar a los anunciados últimamente por Royal Bank of Scotland,JPMorgan y Credit Suisse. Otros hasta prevén una contracción en la economía china para el próximo año.

    Ventajas de China en medio de la crisis.

    Como resultado de la crisis China ha resultado beneficiada por una caída en los precios de la energía y materias primas, que bordea el 50% en los últimos tres meses. Esto facilita la siguiente fase del crecimiento económico chino.

    El gigante asiático inclusive puede echar mano de su enorme superávit fiscal,  su capacidad de endeudamiento en desuso, o por último sus cuantiosos activos estatales.

    En el primer semestre del año el superávit fiscal del país fue de unos 179 mil millones de dólares. La deuda nacional es de unos 746 mil millones de dólares o un 18% del PIB cuando la media de los países desarrollados es de 60% del PIB.

    Decidido a todo

    Este miércoles el Consejo de Estado anunció hará uso de una serie de herramientas como tasas de interés, coeficiente de reserva bancaria y el tipo de cambio para garantizar una amplia liquidez en el sistema bancario y frenar la ralentización. También se aplicarán medidas para estabilizar el mercado de valores, ofrecer nuevos canales de financiamiento, promover los seguros agrícolas y para la compra de autos y casas, atención médica y pensiones, entre otras.

    El gobierno chino hará lo posible y lo imposible para pasar el examen, por el bien de todos esperemos que lo logre.

    November 18

    Reforma rural en China

     

    China tiene pocas tierras de cultivo, una población enorme por abastecer y demasiados campesinos.

    El gigante asiático alimenta a más del 20% de la población mundial utilizando el 6% de las tierras cultivables del mundo. De las cuales solo el 28% son consideradas muy productivas.

    Además China tiene más de 700 millones de campesinos.

    Este difícil reto ha sido asumido mediante un sistema de distribución según el cual el gobierno chino es el propietario de todas las tierras y los campesinos tienen contratos de uso de las mismas hasta por 30 años.

    Con el inicio de la política de reforma y apertura en China, se puso en práctica este sistema de responsabilidad contractual familiar, por el cual las tierras pasaron a manos de las familias individuales. La propiedad de la tierra siguió en manos del Estado y su distribución a cargo de la comunidad.

    Las familias recibían el derecho de usufructo de las tierras según el número de personas por alimentar.

    Sin embargo, con el devenir del tiempo, una serie de factores han llevado al  gobierno chino a tomar la decisión de poner en marcha una reforma rural que entre otras medidas, amplía los derechos de disposición de las tierras por parte de los campesinos. Los motivos son varios.

    El nuevo motor del crecimiento

    La crisis financiera global y la ralentización de la economía china han sido para muchos el factor detonante de esta reforma. La adversa coyuntura mundial ha enfatizado la necesidad de acelerar la reforma rural.

    Se prevé que las exportaciones chinas caerán drásticamente como resultado de la contracción económica mundial. Frente a lo cual las autoridades buscan estimular el consumo interno para así compensar el enfriamiento de uno de los principales motores del crecimiento económico chino.

    El desarrollo del consumo en las ciudades chinas marcha sobre ruedas, pero aún no es suficiente. La clave está en hacer crecer el consumo en las zonas rurales del país, donde viven dos tercios de la población nacional, unos 750 millones de personas.

    El potencial de crecimiento del consumo en el campo es vasto, pero el problema es el nivel de ingresos de los campesinos.

    El ingreso promedio en las ciudades es 3.3 veces mayor que el del campo, por ello el gobierno ha establecido como meta duplicar los ingresos del campesinado hacia 2020.

    Las reformas de Deng Xiaoping a inicios de los 80 duplicaron los ingresos de los campesinos en solo cuatro años, pero más tarde la creación de un mercado inmobiliario urbano se convirtió en una enorme fuente de riqueza en las ciudades, lo que acentuó la brecha de ingresos entre campesinos y habitantes urbanos.

    Y justamente, una herramienta de gran utilidad para aumentar la capacidad adquisitiva de los habitantes rurales es otorgarles más libertad para disponer de sus derechos sobre las tierras, para lo cual es necesaria una reforma rural.

    Por otro lado, aumentar la productividad agrícola es indispensable por dos motivos importantes.

    La demanda de alimentos en las ciudades es imparable. Si bien los campesinos chinos producen casi 50% más granos que en los años 80, este nivel no es suficiente para abastecer los cada vez más altos requerimientos alimenticios de las zonas urbanas.

    Además China busca la autosuficiencia en la producción de granos, asunto crucial dada las alzas en los precios mundiales de los alimentos.

    Y por último, el factor social. El proceso de urbanización ha restado tierras al agro, las que son expropiadas a los campesinos a cambio de poco o nada.

    Y lo que es peor, buena parte del dinero de las indemnizaciones va a parar a manos de funcionarios corruptos. Asunto que ha provocado una gran ola de protestas en los últimos años y amenazando seriamente la estabilidad social.

    ¿En qué consiste la reforma?

    Se otorgan más derechos de disposición a los campesinos, pero manteniendo la propiedad pública de la tierra.

    Ahora los campesinos podrán alquilar, subarrendar y transferir los derechos de uso de la tierra y además usarlos como garantía para solicitar créditos. En otras palabras podrán capitalizar la tierra que contrataron del Estado.

    En cualquier caso, la reforma no cambia la naturaleza de la propiedad colectiva de la tierra ni el uso de la misma.

    Además, para asegurar el suministro nacional de alimentos, las autoridades mantendrán un mínimo de 120 millones de hectáreas de tierra destinada a la agricultura.

    Objetivos

    La transferencia de derechos de uso sobre la tierra permitirá la formación de granjas más grandes y eficientes.

    La solución propuesta consiste en pasar de un sistema basado en familias que explotan sus pequeñas tierras de manera individual a uno en el que la tierra es trabajada a gran escala

    Se espera que un cambio en la gestión y explotación de las tierras, aumente la productividad agrícola.

    No obstante, el fin primordial de esta reforma es reducir las desigualdades entre el ámbito rural y el urbano. El gobierno espera estimular el desarrollo de las zonas rurales y con ello los ingresos de los campesinos.

    Otro propósito sería paliar una fuente de descontento social: el abuso en la expropiación de tierras por parte de autoridades locales.

    Varios analistas califican a esta reforma como tímida e insuficiente.

    Al respecto habría que anotar que su carácter gradualista deriva de que la tierra en China no solo es un medio de producción sino también de supervivencia.

    La mitad de los campesinos chinos cultivan principalmente para comer. El 70% de los campesinos solo puede producir un pequeño excedente para comercializar.

    Asimismo, los servicios de asistencia social en el campo son escasos por lo que para muchos campesinos, la tierra es todo lo que tienen para su subsistencia.

    En tal sentido es importante que los cambios vayan de la mano con una red de seguridad social y atención médica que incluya a los campesinos.

    En buena cuenta esta reforma forma parte de un plan de desarrollo rural integral, que esperemos por fin logre asimilar el estatus social y político de los campesinos al de sus compatriotas en las ciudades.

     

     

    October 08

    Llegó el salvavidas

     

    Hace unos días muchos chinos se preguntaban que si los países capitalistas están tomando medidas para salvar el mercado y proteger a los inversores, ¿por qué el gobierno chino no hacía lo mismo?

     

    Hacia la quincena de septiembre, las Bolsas de Shanghai y Shenzhen, en la parte continental de China, acumularon una pérdida superior al 70% en comparación con el punto máximo alcanzado en octubre del año pasado. El índice Compuesto de Shanghai había caído hasta los mil 800 puntos.

     

    Y por si fuera poco, desde diciembre se borraron del mapa cerca de 3 billones de dólares de la capitalización de estas bolsas.

     

    Los inversores esperaron ansiosamente que el gobierno extienda una mano a las bolsas con ocasión de las Olimpiadas, pero la ayuda llegaría después de las citas deportivas.

     

    El desplome de gigantes financieros en Estados Unidos y la actuación de diversos bancos centrales, animó a las autoridades chinas a tomar cartas en el asunto, y evitar un desbarajuste aún peor de sus bolsas.

     

    El gobierno chino finalmente salió al rescate de sus mercados de valores  a través de medidas que recortan los costos de inversión bursátil y definen dos ejes para la reactivación de las bolsas de valores: los bancos y otras empresas estatales.

     

    En primer lugar, para avivar el interés bursátil, se eliminó el impuesto sobre las transacciones de compra de valores a partir del viernes 19 de septiembre. Sin embargo, queda en pie la tasa de 0.1% aplicable a las ventas de acciones.

     

    Segundo, se autorizó a la agencia de inversión estatal Huijin Central a adquirir más acciones del Banco Industrial y Comercial de China, el Banco de China y el Banco de Construcción de China, en el mercado secundario.

     

    El gobierno decide aumentar el número de sus acciones en determinados bancos para garantizar su participación mayoritaria en estas entidades y estimular el precio de estos títulos.

     

    Y no les falta razón, porque las acciones bancarias representan más del 25% del índice Compuesto de Shanghai, por lo que de su desempeño depende en buena cuenta que el mercado logre levantar cabeza y sostenerla por algún tiempo.

     

    Cabe precisar que la agencia Huijin Central pertenece a la Corporación de Inversión de China, la cual fue establecida hace un año para administrar reservas de divisas por 200 mil millones de dólares, parte del cuantioso fondo de patrimonio soberano de China. Huijin Central tiene acceso a casi dos tercios de los activos de esta corporación.

     

    Y tercero, la Comisión de Regulación de Valores informó a través de su página web, que proyecta dejar sin efecto una norma que obliga a las compañías estatales en bolsa a obtener la aprobación oficial antes de efectuar la recompra de sus acciones en el mercado abierto.

     

    Así, las empresas estatales son las llamadas a ser la fuerza impulsora y a la vez estabilizadora del mercado. En tal sentido se les exhorta a aumentar sus participaciones en sus holdings y a la recompra de sus acciones.

     

    De paso, analistas chinos apuntan que usar el dinero del gobierno para la compra de acciones en el mercado, podría reducir el riesgo de fuga de capital.

     

    Esta decisión ha tenido un gran impacto psicológico en el ánimo inversor, ya que es una clara señal de que el gobierno intenta estimular los mercados de valores locales.

     

    Por  primera vez en los casi 18 años de las bolsas de valores chinas, las autoridades anuncian abiertamente que una agencia del gobierno central comprará acciones para respaldar el mercado.

     

    La bolsa reaccionó con euforia a la medida. En las dos sesiones posteriores a la noticia, acumuló un repunte de casi 18%.

    Y entre el 19 – día que entraron en vigor las medidas- y 26 de septiembre, el último día de operaciones antes de la semana de vacaciones oficiales, el índice referencial sumó casi 11%.

    Al esperar que el mercado de valores caiga a valores mínimos, las autoridades han maximizado las posibilidades de éxito en su intervención. Otro asunto es si este repunte será sostenible en el tiempo.

     

    Sin embargo, es ¿una decisión acertada? Las opiniones al respecto están divididas.

     

    Analistas chinos consideran que era indispensable que las autoridades intervengan de una manera decisiva para rescatar los mercados de valores, ya que su situación tarde o temprano causaría estragos en la economía nacional.

     

    Las bolsas de Shanghai y Shenzhen han estado en caída libre durante los últimos seis meses, ubicándose ya entre los mercados bursátiles de peor desempeño en este año.

    No obstante, a pesar de las cuantiosas pérdidas causadas a inversores particulares, el desplome del mercado solo ha tenido un impacto limitado en la economía, la cual sigue creciendo a un ritmo de dos dígitos.

    Hasta el momento las instituciones financieras de la parte continental han encarado bastante bien la crisis, mucho mejor que sus pares occidentales. Los precios de sus acciones se han hundido pero sus reportes financieros siguen mostrando solidez.

    Además en una economía de mercado, la intervención en los mercados de valores queda fuera de discusión. En esta línea de ideas, si los inversores chinos asumieron un riesgo que no eran capaces de manejar, deberían pagar las consecuencias de su decisión, así funciona el mercado.

    Sin embargo, hay que tomar en cuenta que las bolsas de valores chinas aún están en proceso de reforma y desarrollo, y que su capacidad de aquilatar el riesgo es muy elemental. Si últimamente hasta mercados desarrollados han demostrado tener deficiencias, qué se puede esperar de las inexpertas bolsas chinas.

    El problema ahora es que los inversores de la parte continental esperan más medidas de este tipo y asumen, para bien o para mal, que las autoridades en cierta medida se han obligado a garantizar que el índice compuesto de Shanghai no caiga bajo los 2 mil puntos. Y de otro lado, queda claro que esta intervención del gobierno no soluciona los problemas de fondo de las bolsas locales

    No hay que perder de vista el contexto internacional. Especialistas comentan que además de la ralentización de la economía nacional, la crisis financiera y la inflación en Estados Unidos- una posible consecuencia de su masivo rescate financiero- tendrán gran influencia en la recuperación de las bolsas chinas.

    Los mercados chinos ya están mostrando su vulnerabilidad ante la crisis crediticia global.

    Al iniciar esta semana las bolsas locales vivieron un lunes negro, en sintonía con los mercados del resto del mundo.

    Y esto se produjo a pesar de que el gobierno informó que tiene en mente seguir aplicando más medidas de incentivo al mercado, tales como la venta al descubierto de valores y las operaciones de compra de acciones con capital no propio.

    ¿Acaso sin la intervención oficial, el desplome de las bolsas no habría sido peor?

    September 08

    Estrategia tributaria china

     

    China ha adoptado una medida impositiva estratégica, dirigida en primer lugar a reducir la contaminación del aire, pero que además tendrá otras consecuencias favorables para la industria local.

     

    El gigante asiático incrementó, a partir del 1 de septiembre, el impuesto al consumo sobre los vehículos de pasajeros de alta cilindrada y recortó la tasa de los ejemplares más pequeños y que generan menos contaminación.

     

    El cambio es el siguiente:

     

     

    CAPACIDAD  DEL MOTOR

    TASA ANTERIOR

    TASA

    NUEVA

    Menos de 1 litro

    3%

    1%

    Entre 3 y 4 litros

    15%

    25%

    Más de 4 litros

    20%

    40%

     

     

     

     

     

     

     

    En principio, esta decisión cobra especial relevancia debido a que el mercado de automóviles de China es el segundo más importante a nivel mundial y tiene un potencial altamente prometedor.

     

    Para situarnos en contexto, veamos algunos rasgos destacados del mercado de automoción en China.

     

    La cantidad de vehículos de propiedad privada en China ha ido aumentando a un rango de 20% anual, según fuentes oficiales.

     

    Es más, se calcula que China tiene alrededor de 100 millones de hogares con posibilidad de adquirir un auto, pero hasta el momento solo el 20% cuenta con uno.

     

    A diferencia de lo que ocurre en otros países, las ventas de autos en China aumentaron casi 19% en los primeros seis meses del año. Si bien es cierto que el ritmo de crecimiento reportado en julio es el más bajo en 2 años.

     

    Sin embargo, la estructura de la venta de automóviles en el país, no va en la dirección deseada. Y según algunos analistas esta es una de las razones del alza en la tasa.

     

    Las ventas de vehículos de gran tamaño y alto consumo energético están creciendo más rápido que las de unidades pequeñas.

     

    Fabricantes extranjeros informan que los autos con motores de 4 litros o más reportaron un crecimiento récord de 26% en ventas en el primer semestre de 2008, mientras que aquellos con un motor de 3 litros se vendieron 50% más en el mismo periodo.

     

    Y según la Asociación de Automóviles de China, los autos con motores de entre 3 y 4 litros figuraron entre los preferidos del año pasado. Sus ventas se incrementaron nada menos que 6 veces, totalizando más de 12 mil unidades.

     

    Asimismo, las ventas de los vehículos utilitarios deportivos (SUVs) crecieron 79% en el primer semestre, representando casi la mitad del total de las importaciones.

     

    Sin embargo, es importante precisar que el comprador promedio en China sigue prefiriendo automóviles con motores de entre 1.5 y 2.5, sobre los cuales el impuesto no ha variado.

     

    Ahora volvamos al ámbito de aplicación de las nuevas tasas.

     

    Los especialistas coinciden en que el más fuerte impacto de la medida recaerá en los fabricantes de autos de la Unión Europea y Japón, en tanto los autos de lujo – y de alta cilindrada- provienen principalmente de estas dos regiones, como es el caso de Daimler AG’s, Mercedes Benz, BMW AG’s y Audi.

     

    Tras la aplicación del impuesto, el precio de importación de los autos con motores con una capacidad de 3 a 4 litros, aumentaría en 13% y en el caso de más de 4 litros se estima que el incremento en el precio final será de un 33%.

     

    De otro lado, es posible que el alza no lleve a los ricos a descartar o disminuir la compra de autos grandes, debido a que estos compradores no son especialmente sensibles a las variaciones de precios.

     

    Asimismo, los analistas opinan que la medida tendrá un efecto limitado en la mayoría de los compradores de autos, porque los modelos que prefieren la gran mayoría de los chinos no están dentro del ámbito de aplicación del incremento impositivo.

     

    Del total de autos de fabricación local vendidos en China cada año, solo 50 mil tienen motores de 3 litros o más, lo que supone menos del 1% del promedio de 6 millones de unidades proyectadas para este año.

     

    Se estima que casi un 90% del mercado chino está compuesto por autos de entre 1 y 2.5 litros.

     

    Por tal motivo, hay quienes consideran que la decisión de elevar el impuesto es meramente simbólica, y busca despertar la conciencia pública sobre el uso eficiente de energía, ya que los gustos de los chinos, de la mano de su capacidad adquisitiva están cambiando, como lo demuestra el crecimiento en las ventas de autos de lujo.

     

    Aunque con certeza el objetivo principal de la nueva tasa es alentar el consumo energético eficiente y con el tiempo mejorar la calidad del aire, algunos críticos han puesto al descubierto otro interesante matiz de la medida. Una utilidad de  corto plazo.

     

    Desde inicios de 2005, China aplicó un arancel de 25% sobre auto partes importadas, si las piezas representaban más del 50% del valor del vehículo. Los autos nuevos importados también pagaban la misma tasa.

    Este sistema buscaba incentivar a los fabricantes extranjeros a utilizar más productos locales y reducir así las importaciones.

     

    Estados Unidos, Canadá y la Unión Europea reclamaron ante a OMC, porque consideran que este arancel infringe las normas del organismo, y la OMC les dio la razón en julio, con lo que este camino para frenar las importaciones quedó bloqueada por el momento.

    .

    Alrededor de mes después el país asiático dispuso, según la medida bajo comentario, un drástico aumento de las tasas aplicables a los vehículos con motores de alta cilindrada. Y bingo! como se comentó, la mayoría de estos automóviles son de fabricación extranjera.

     

    Así, con el incremento del impuesto China mató varios pájaros de un tiro. Recortará el elevado flujo de importaciones de vehículos, al tiempo que contribuye a disminuir el consumo de combustible y mejorar el medio ambiente. Y de paso la modificación normativa beneficiará a los fabricantes chinos de automóviles, ya que estos apuntan a producir vehículos con motores de menos de 2.5 litros.

     

     

     

    August 16

    La proeza de Li Ning

     
    El destacado ex gimnasta chino Li Ning no fue el único que se elevó por todo lo alto la noche de la inauguración de las Olimpiadas, las acciones de su compañía también lo hicieron.

    Li Ning fue el último portador de la antorcha olímpica y siendo sujetado por unos cables, simuló una carrera desde gran altura, bordeando el estadio olímpico hasta encender el pebetero.

    Su proeza puso el broche de oro a la espectacular ceremonia y de paso resultó en un multimillonario impulso para la empresa que conduce.

    Li Ning es el presidente de una compañía de ropa deportiva del mismo nombre, que cotiza en la bolsa de Hong Kong.

     

    Los títulos de la firma subieron 3.5% el lunes, después de ascender 3.6% el vienes, cuando ya se especulaba sobre su participación en la ceremonia. Se calcula que las ganancias ascendieron a unos 30 millones de dólares.

     

    El martes, tres días después de que Li Ning encendió el pebetero, las acciones de su compañía llegaron a subir casi 6%, su mayor avance desde el 24 de julio, aunque luego recortaron impulso quedando con una subida de 3.52% al terminar el día.

     

    Li Ning ostenta la tercera mayor cuota de mercado ropa deportiva en la parte continental después de Adidas y Nike.  Y alguna vez llegó a tener el liderazgo del mercado en China.

    A pesar de que su empresa representa solo el 20% del tamaño de Adidas,  piensa en grande y apunta a ser una de las cinco marcas más importantes del mundo hacia el 2018.

    Por lo pronto a principios de mes, la compañía firmó un contrato de 20 años con la compañía europea de equipo deportivo Lotto, para distribuir sus productos en China.

    Entretanto, sería de esperar que los frutos de la participación de Li Ning no hayan dejado muy contento a Adidas, quien pagó más de 185 millones de dólares para ser patrocinador oficial de las Olimpiadas.

    El lunes, mientras las acciones de Li Ning subieron 3.5% en Hong Kong, las de Adidas solo registraron la mitad de ese avance en la bolsa alemana.

     

    Y el impacto en las ventas de ropa de Li Ning está aún por verse.

    La participación de Li Ning aumentó el reconocimiento de su marca, en esos pocos minutos de actuación. Y las recientes ganancias de la compañía tienen que ver con el efecto publicitario de este hecho.

    Especialistas la califican de un golpe maestro publicitario en la historia de los juegos.

    Pero no hay vuelta que darle, sea que el impacto publicitario haya sido deseado o no, Li Ning se merecía ampliamente el honor de ser el elegido para encender el pebetero.

    Este deportista ganó más medallas que nadie en las Olimpiadas de Los Angeles 1984, trajo a China tres medallas de oro, dos de plata y una de bronce. Asimismo, se convirtió en el único miembro asiático de la Comisión de Atletas del Comité Olímpico Internacional en 1987.

    Se trata de un icono en China, tal y como reconoció un representante del patrocinador oficial Adidas.

    Aunque a la larga haya resultado solo una formalidad, Li Ning vestía ropa Adidas durante su actuación.

    August 02

    ¿Cuánto cuestan las Olimpiadas?

     

     

    El ambiente olímpico se respira por todos lados. Beijing hace gala de mejoras en el transporte, deslumbrantes instalaciones olímpicas, estrictas medidas de seguridad y hasta la promesa de un medioambiente más limpio. Pero ¿cuánto ha costado todo esto?

     

    El año pasado, el Comité Organizador o BOCOG actualizó el presupuesto olímpico presentado en 2001, y lo fijó en 2 mil millones de dólares, lo que incluye estadios y costos operativos de los juegos.

     

    Esta cifra oficial es 30% mayor a la prevista inicialmente, cuando China ganó la candidatura olímpica.

     

    Versiones no confirmadas por el gobierno establecen el presupuesto olímpico total en unos 42 mil millones de dólares, superando ampliamente los 15 mil millones invertidos por Atenas.

     

    Veamos algunos de los gastos más representativos, según la Asociación de Investigación Olímpica de Beijing, afiliada al gobierno municipal de Beijing:

     

    - Protección Ambiental: 8 mil 300 millones de dólares entre 2003 y 2007.

     

    - Seguridad: 442 millones

     

    - Instalaciones Olímpicas y costos operativos: 4 mil 100 millones de dólares.

     

    - Carreteras, aeropuertos, nuevas líneas de metro y otras infraestructuras: 26 mil millones

     

    Asimismo, la construcción del icono de la modernidad olímpica, el Nido de Pájaro, costó unos  400 millones de dólares. Y la fabulosa nueva terminal del   aeropuerto de Beijing, alrededor de 3 mil millones.

     

    Además la capital ha invertido en otros conceptos. Por ejemplo, se destinó  un aproximado de 57 millones de dólares a la renovación de la Ciudad Prohibida.

     

    Críticos sostienen que un país con 100 millones de pobres no puede darse el lujo de gastar tanto en un evento deportivo… o ¿quizás sí?

     

    Al respecto, Standard & Poor’s afirma que a pesar de que se espera que el costo de albergar estas olimpiadas será relativamente alto, esto no ocasionará problemas a la finanzas de Beijing, porque está previsto que el evento impulse la economía de la capital.

     

    La magna cita deportiva causará un efecto dinamizador de la economía a mediano y largo plazo, estimulando el turismo en la ciudad, entre otros sectores, al igual que en las ciudades anfitrionas anteriores. 

     

    Sin embargo, para algunos queda la sensación de que en teoría todos los recursos invertidos en las Olimpiadas podrían haberse destinado a otros rubros urgentes, como sistemas de servicio médico y de asistencia social.

     

    Pero, especialistas en economía olímpica opinan que si una ciudad quiere cambiar su imagen para multiplicar sus negocios y proyección internacional, necesita algo como los Juegos Olímpicos. Ese es el camino que eligió el gigante asiático. China está invirtiendo en su futuro.

     

    Cabe señalar que buena parte del presupuesto olímpico cubre obras de infraestructura con valor de largo plazo y que además ya eran necesarias en una ciudad que tiene casi 20 mil millones de habitantes.

     

    En contrapartida, ¿Cuánto ganaría Beijing directamente con estas Olimpiadas?

     

    El Comité Olímpico Internacional calcula que las ganancias de los Juegos en Beijing serán de unos 2 mil 500 millones de dólares, que de darse el caso, serían las más altas en los últimos 20 años.

     

    Entre las principales fuentes de ingresos olímpicos está la venta de boletos. Según la Asociación de Investigación Olímpica de Beijing, este concepto ascendería a unos 2 mil 200 millones de dólares.

     

    Asimismo, se espera que la llegada de 450 mil turistas durante agosto genere ganancias por unos 400 millones de dólares.

     

    Otra fuente importante de ingresos son los patrocinadores olímpicos. Marcas como Coca Cola y Mc Donald’s, pagaron entre 20 y 40 millones de dólares para no perderse el festín olímpico y se estima que algunas compañías llegaron hasta los100 millones de dólares.

     

    La NBC desembolsó cerca de 900 millones de dólares para transmitir las Olimpiadas de Beijing, y calcula percibir ingresos por publicidad de unos mil millones de dólares durante los Juegos.

     

    Pero hay algunas cosas que Beijing ganará con estos Juegos, que no pueden medirse materialmente.

     

    Es su gran oportunidad para mostrarse al mundo como una China vencedora, moderna y desarrollada. Hacer realidad un sueño largamente atesorado no tiene precio.

     

    China está de fiesta y se ha dado licencia para tirar la casa por la ventana, bien por ella.

     

     

     

    July 18

    La montaña rusa china

     

     

    Las bolsas chinas[1] después de ser catalogadas como las de peor desempeño en todo el mundo en el año 2005, cerraron el 2006 con una subida de 130% anual, y en 2007, su crecimiento superó el 100%. En estos últimos dos años, estos mercados se llevaron el título de los de mejor rendimiento a nivel mundial.

     

    Entre junio de 2005 y octubre de 2007, el índice referencial de las bolsas chinas  pasó de los 1000 a los 6 mil puntos, lo que equivale a una subida de 500%.

    El 2007, de otro lado fue un año en el que el mundo volcó su atención hacia  el mercado de valores chino y no solo por su espectacular subida.

    En febrero de 2007 tuvo lugar el llamado lunes negro, cuando por primera vez el desplome de las bolsas chinas desencadenó un efecto dominó en los mercados mundiales, lo que puso de manifiesto el potencial influjo en la escena mundial, de este hasta hace poco ignorado mercado.

    Durante el mismo año, la capitalización de las bolsas de la parte continental de China se situó en 4.6 billones de dólares, superando a la bolsa japonesa. Y el 7 de octubre de 2007, el valor del mercado de valores del país superó al PIB del año anterior.

    Una serie de ofertas públicas iniciales de alto calibre, tales como las de PetroChina y el Banco de Construcción de China contribuyeron a elevar el valor del mercado. Vale destacar que China ocupó el primer lugar mundial por volumen de ofertas públicas iniciales en 2006 y 2007, con una recaudación aproximada de 160 mil millones de dólares.

    El año pasado, la exuberante subida del mercado desató una fiebre inversora, durante la cual se abrieron un sinnúmero de cuentas de inversión. Según estadísticas oficiales, hacia fines de agosto pasado, el número de cuentas en manos de inversores particulares llegó a casi los 118.7 millones. Hoy se calcula que el 57% de los inversores en la bolsa de Shanghai son particulares.

     

    Parte de este boom obedeció a que los ciudadanos chinos tienen pocas opciones de inversión a nivel local y en el exterior. El problema está en que la mayoría de estos inversores son novatos, y no buscan asesoría profesional. Entre ellos hay estudiantes, jubilados, campesinos y hasta monjes.

    Altos funcionarios chinos expresaron en su momento su preocupación sobre una burbuja en el mercado de valores y la falta de precaución de los nuevos inversores.

    Y tenían razón. Por una serie de motivos locales e internacionales, desde fines del año pasado la burbuja empezó a desinflarse. El índice compuesto de Shanghai, ha perdido alrededor de un 50% desde mediados de octubre pasado. En solo en unos 5 meses se hundió bajo los 3 mil puntos.

    Al margen de las advertencias de las autoridades y de la entonces tendencia alcista del mercado, la mayoría de los inversores chinos confiaba en que su gobierno no dejaría que la bolsa se desplome en vísperas de las Olimpiadas, dado el gran descontento que causaría a la enorme cantidad de personas involucradas.

    Analistas chinos dicen que muchos inversores todavía creen que podrían volverse ricos en la bolsa si tan solo lograsen leer correctamente las mentes de sus dirigentes.

    Y existe un fundamento para ello. Desde su creación, las bolsas chinas han sido consideradas un instrumento político del gobierno y por ello existe una fuerte presión para que las autoridades hagan algo para “rescatarlas”.

    Hasta hace poco los mercados financieros de la parte continental de China estaban prácticamente aislados del mundo, muchos decían con ironía que parecían de “otro mundo”.

    No obstante, la integración de China con el resto del mundo financiero ha ido creciendo cada vez más, para bien y para mal, lo que también ha repercutido en sus bolsas.

    A pesar de todo, una tabla de salvación llegó en abril, cuando el gobierno dispuso una disminución en el impuesto a las transacciones bursátiles, lo que provocó la mayor subida diaria de la bolsa en más de 6 años.

     

    Sin embargo, el efecto deseado se ha ido desvaneciendo y el llamado ejército de pequeños inversores chinos se ha dividido entre los que siguen esperando la intervención decisiva del gobierno y los que han aprendido la lección. ¿Quiénes tenían la razón? El tiempo lo dirá, ya solo quedan unos 20 días para las Olimpiadas.

     



    [1] Las bolsas de valores de la parte continental de China son dos: la de Shanghai y la de Shenzhen y su creación data de 1990.

     

    July 04

    ¿Por qué subir el combustible ahora?

    Aumentar los precios del combustible era inevitable para China, el último incremento se dio en noviembre pasado y desde entonces los precios internacionales del petróleo han aumentado un 45%. Un abismo separaba los precios locales de los carburantes y el costo internacional del crudo.

     

    Pero todos esperaban que Beijing postergue el alza en los precios del combustible hasta después de las Olimpiadas, para que ningún brote de malestar social perturbe el desarrollo del magno evento.

     

    Más aún teniendo en cuenta el alto nivel de inflación del país, esta decisión tiene un matiz político altamente sensible, no solo por la amenaza de descontento popular, sino también por el riesgo inflacionario que conlleva.

     

    Entonces, ¿por qué hacerlo ahora?

     

    El gobierno anunció un aumento de 17% en el precio de la gasolina y 18% en el caso del diesel, así como un incremento de 5% en la tarifa de electricidad para uso comercial. El precio al por mayor del combustible para la aviación ha sido elevado 25%.

     

    Los analistas barajan algunas razones poderosas tras la decisión del gobierno chino.

     

    Para comenzar, China es el octavo país asiático en adoptar esta medida, desde el mes pasado. Indonesia y la India elevaron los precios del combustible porque ya no podían afrontar el pago de subsidios, pero claramente ese no es el caso de China, país que cuenta con amplios fondos para costear estos menesteres.

     

    Entre los motivos internos que llevaron al gobierno a tomar esta decisión está sin duda la escasez de combustible, en especial de diesel. Varias estaciones de gasolina se vieron obligadas a racionar el suministro u operar solo unas horas al día.

     

    La restringida actividad de las refinerías locales trajo como consecuencia que China se convirtiera por primera vez, en un importador neto de gasolina en mayo.

     

    Las refinerías pierden dinero al vender gasolina y diesel a menos del costo del crudo necesario para producirlos. Las compañías eléctricas están en similar situación, en tanto la tarifa de electricidad no logra cubrir el costo del petróleo. Varias de estas empresas habían paralizado su producción.

     

    De expandirse a nivel nacional, estas limitaciones en el suministro podían causar serios estragos en la actividad económica del país, posiblemente mayores que el efecto inflacionario del alza en los precios del combustible.

     

    En segundo lugar, están los subsidios. China al igual que otros países en desarrollo en Asia, establece límites a los precios de la energía y el combustible para proteger a los pobres. Para compensar el alto costo del crudo que pagan las refinerías estatales, el gobierno les brinda millonarios subsidios.

     

    Los subsidios y el control de precios del combustible en China, estaban en la mira de la comunidad internacional, siendo objeto de duras críticas. Durante el Diálogo Económico Estratégico entre China y Estados Unidos, en días previos al alza, Henry M. Paulson instó a China a levantar los controles de precios y subsidios en el sector energético.

     

    Y es que, según los expertos, existen razones para afirmar que los subsidios que desembolsa el gigante asiático distorsionan los mercados globales, estimulan un mayor consumo e impulsan el alza de los precios del petróleo en otras naciones.

     

    Inclusive después del alza los precios de la gasolina y el diesel en China son 25% y casi 40% inferiores a los de Estados Unidos.

     

    Tercero, la noticia de que la inflación cedió terreno en mayo, dio un respiro a las autoridades y allanó el camino para esta decisión. El IPC cayó de 8.5 en abril a 7.7% en mayo.

     

    Por otro lado, están los motivos políticos externos. Académicos chinos consideran que la medida representa un giro en la postura china sobre el tema. Se trata de un cambio de actitud que refleja que China está asumiendo con mayor responsabilidad su creciente rol en la economía mundial. Así, el gigante asiático ha mostrado su interés en unirse a las potencias mundiales en su desesperado afán de controlar los precios récord del petróleo.

     

    Un gesto significativo en este sentido ha sido la asistencia del vicepresidente chino Xi Jinping a la cumbre de emergencia de los países consumidores, productores y líderes empresariales del mundo petróleo, celebrada en Yeda el 22 de junio. Xi Jinping es el funcionario de más alto rango que asistió a una reunión global sobre petróleo.

     

    ¿Y que pasará con la inflación?

     

    Los economistas estiman que el impacto inmediato en la inflación sería de un 0.4% a un 0.9%, en principio. Sin embargo, Merrill Lynch considera que el efecto pasaría a los consumidores a través de otros canales como los precios de los alimentos en las zonas urbanas.

     

    Es por ello que la medida vino acompañada de programas para minimizar su impacto en los pobres.

     

    El gobierno anunció subsidios específicos para los agricultores, conductores de taxis y grupos sociales de bajos ingresos. Según fuentes oficiales el total de subsidios ascendería a unos 2 mil 900 millones de dólares. De los cuales unos  mil 700 millones irán al sector pesquero, silvicultura, transporte público y taxis y unos mil millones se destinarán a los campesinos.

     

    Adicionalmente, los precios del gas natural y el gas licuado permanecerán invariables. Las autoridades anunciaron a la par unos topes para el precio del carbón destinado a las compañías energéticas.

     

    Y ¿qué otros efectos tiene la medida?

     

    Por lo general unos precios más altos de combustible motivan a los consumidores a reducir su demanda y ser más eficientes en su uso de la energía, pero en el caso de China, esto podría no cumplirse literalmente.

     

    Según la Agencia Internacional de Energía, si bien la subida de precios es suficiente para paliar la escasez de combustible al por menor en la parte continental, existe una gran demanda acumulada - desde 2007- por lo que el crecimiento de la demanda energética china podría inclusive acelerarse si el alza de los precios mejora el suministro del combustible.

     

    Se espera que tras la medida, las refinerías chinas aumenten su producción, reduciendo la escasez de suministro energético en el país, ahora que pueden cobrar precios más altos.

     

    Los precios altos frenan la demanda cuando los consumidores cuentan con opciones energéticas alternativas, lo que no sucede en China. Y si la economía china sigue creciendo a un 10% anual, la demanda de petróleo seguirá siendo alta aunque los precios suban.

    June 18

    Tertulia con estudiantes peruanos en Beijing sobre economía china

     

    ECONOMIA CHINA

     

     

    Los ojos del mundo están sobre China, a medida que crece su poderío económico mundial. Su espectacular crecimiento económico podría llevarla a convertirse en la primera economía del mundo para el 2020. (En paridad de poder adquisitivo y en 2040 si se mide el PIB en dólares corrientes).

     

    CIFRAS QUE IMPRESIONAN

     

    En los últimos 20 años, la contribución anual de China al PIB mundial equivale a una economía del tamaño de Portugal.

    La creación de trabajo cada año de China es similar al total de la población con empleo en Australia.

    Además China ha sacado a unos 400 millones de personas de la pobreza, lo que equivale a erradicar la pobreza en Etiopía, Nigeria, Tanzania y Zambia al mismo tiempo.

     

    La economía china creció en un 11.9 por ciento en 2007, excediendo los cálculos previos y encaminándola a superar a Alemania como la tercera economía del mundo.

     

    China ocupa hoy la segunda en consumo de petróleo y la tercera en comercio exterior.

     

    CURIOSIDADES

     

    Es curioso que un país con un PIB per capita de unos mil 500 dólares preste más de un billón de USD al resto del mundo.

     

    China es un país de grandes contrastes. Cuenta con la tecnología suficiente para enviar satélites al espacio mientras que en zonas remotas del país la vida rural continúa casi invariable desde hace más de un siglo.

     

    China aún es una nación en transición que enfrenta desafíos económicos y sociales tales como disparidad de ingresos, migración masiva interna y corrupción política.

     

    Aspectos más saltantes de la economía china:

     

    1)     Crecimiento

     

    Desde hace más de un cuarto de siglo, el crecimiento del PIB de China ha bordeado una tasa promedio anual de 10%, mientras que el crecimiento anual promedio del producto bruto mundial bordea el 3% en los últimos 25 años.

     

    En el primer trimestre de 2008 el PIB creció 10.6%, después de crecer 11.9% el año pasado.

    -El peso de China en el producto bruto mundial (en paridad de poder adquisitivo) ha pasado del 3,4% en 1980 al 15,4% en 2005.

    -Es una economía esencialmente industrial, donde el sector secundario supone cerca del 49% del PIB (incluido un 6% correspondiente a la construcción), los servicios un 39% y la agricultura y ganadería tienen un 11% del total.

    PIB: unos 2.85 billones de dólares.

    Pero no hay que perder la perspectiva, el PIB japonés es casi 3 veces más grande que el de China y el de EEUU es unas 8 veces mayor.

     

    Además la renta per capita bordea los mil 500 o 1700 dólares.

     

    2)     Exportaciones

     

    China se ha abierto progresivamente al comercio internacional y la inversión extranjera. Las exportaciones chinas siguen siendo uno de los principales motores de su crecimiento.

     

    La estrategia de crecimiento basada en la exportación bajo el respaldo de fuertes inversiones y ahorro local fue exitosa a fines de los 80 y principios de los 90, cuando China empezaba a abrirse al mundo. Las exportaciones chinas ahora se han sofisticado y aumentado la producción propia y de insumos locales.

     

    Hoy en día sus líneas de ensamblaje representan menos del 10% de su superávit comercial de unos 250 mil millones de dólares.

     

    China fabrica productos de costos relativamente bajos y de creciente sofisticación, desde textiles hasta juguetes, cámaras, computadoras y autos. Su peso en las exportaciones mundiales de mercancías pasó del 0.9% en 1980 a más del 6% en 2006.

     

    Se estima que en ese año más de la mitad de las cámaras de video, 30% de los televisores, 25% de las lavadoras, 70% de las fotocopiadoras y relojes, 70% de los juguetes, 60% del calzado, y 80% de los árboles de navidad vendidos en el mundo son hechos en China.

     

    En 2005, el 30% de las exportaciones han sido productos de alta tecnología.

     

    China ha ayudado a combatir la inflación mundial con la eficiencia de su producción en lo que se refiere a precios de mercancías. Por ejemplo la caída del 50% en los precios de los productos electrónicos de consumo en los últimos 10 años y de 40% en textiles, es atribuible directamente a las exportaciones chinas. Esto permitía a China crear millones de empleos para sus trabajadores inmigrantes en zonas urbanas.

     

    El  dinamismo de las exportaciones ha sostenido el superávit de la balanza de pago y ha favorecido la acumulación de unas enormes reservas de divisas.

     

    El peso del comercio exterior en el PIB chino es cercano al 30%.

     

     

    A pesar de que el crecimiento de las exportaciones ha repuntado en mayo, los analistas prevén una tendencia hacia la desaceleración a causa de la debilidad de la demanda exterior por la crisis del sector hipotecario estadounidense y las fuertes nevadas en China. También como consecuencia de la subida del yuan, que hace más caras las exportaciones chinas.

     

    El perfecto matrimonio entre el consumo voraz en EEUU y las imparables exportaciones chinas parece estar próximo a ingresar a un periodo de crisis.

     

    Hay una tendencia que marca una caída en el consumo estadounidense, y unos costos laborales y de materias primas más altos en China, que afectan a los exportadores chinos. Credit Suisse calcula que un tercio de las manufactureras orientadas a la exportación en Guandong cerrarán en tres años.

     

    Pero en contrapartida se perfila una generación de jóvenes consumidores chinos- generación del hijo único, (sector servicios) que ganan mucho dinero y disfrutan gastándolo, estimulando la demanda interna.

     

     

    3)     Reservas de divisas

     

    En contrapartida China ha adquirido gran cantidad de títulos de deuda emitidos por los principales consumidores de sus productos de bajo costo.

     

    Las reservas de divisas de China superan 1.6 billones de dólares lo que ha contribuido a que las naciones industrializadas disfruten de un elevado nivel de consumo no inflacionario y a que las tasas de interés en Estados Unidos se mantengan bajas.

     

    China acumula reservas de divisas para esterilizar su superávit corriente o entradas de capital, así contrarresta el aumento de la demanda de moneda nacional y frena su apreciación.

     

    4)     Demanda de materias primas

     

    La voraz demanda china de petróleo, cobre, níquel, entre otras materias primas, explica en gran parte el incremento en los precios de estos bienes en los últimos 10 años, lo que representa un giro después de casi un siglo de tendencia a la baja.

     

    Porcentaje del consumo mundial

     

    HIERRO, ZINC PLOMO, COBRE, NIQUEL: Entre 15 y 30%

     

    PETROLEO: 9%

     

    CARBON 40%

     

    ALGODÓN ARROZ SOYA: Más del 20%

     

    Entre 1990 y 2006, el consumo chino de carbón se ha duplicado y el de petróleo se ha triplicado.

     

    FACTORES POSITIVOS DE LA ECONOMIA CHINA

     

     

    1. Una gran integración de China en la economía mundial. China es el segundo receptor de inversión extranjera directa, superado solo por EEUU. La suma total alcanzó los 72 mil 400 millones de dólares en 2005.

    El país se ha beneficiado de la llegada de capital exterior, acompañado de tecnología moderna y experiencia en gestión.

    Recientemente China ha potenciado su propia inversión en el exterior, teniendo en la mira a las actividades mineras, petroleras y de explotación de gas.

    Desde 1990 hasta 2005, el total de la inversión china directa en el extranjero aumentó de 830 millones a 11 mil 300 millones.

     

    1. El factor poblacional. La gente nacida en los 50 y 60 son el soporte de la economía china. Hay una gran cantidad de gente trabajando en proporción a la de jubilados. Esto se traduce en un elevado nivel de ahorro en los bancos, se estima que los chinos ahorran un 45% de sus ingresos. También existe abundante oferta de mano de obra, ética confuciana de w, aumento del consumo de una creciente clase media de 80 millones de personas y que podría aumentar a 150 millones en 2010.

     

    1. China cuenta con una rápida generación de empleo. La relación entre personas empleadas y población total es de un 76%.

     

    1. Unos indicadores macroeconómicos relativamente saneados. China tuvo en 2006 un ligero déficit presupuestario (0.4%), tiene un significativo superávit corriente (8.6% del PIB) una deuda externa de unos 323 mil millones de dólares, reservas de divisas de más de un billón de dólares e IDE de unos 72 mil 400 millones. Hasta hace poco mantuvo la inflación en un promedio de 3%. Sin embargo, como veremos más adelante la inflación se está desbordando.

     

    1. Los indicadores sociales están mejorando rápidamente.

     

    POBREZA: Ha disminuido del 63.8% de la población en 1981 al 16.6% en 2001 (Es decir unas 422 millones de personas salieron de la pobreza).

    TASA DE MORTALIDAD INFANTIL: Pasó de 85 por mil en 1970 a 31 por mil en 2004. La ESPERANZA DE VIDA AL NACER: Pasó de 63 años entre 1970 y 1975 a 71 años en 2005

     

    1. Exitosa estrategia de reforma económica, de carácter gradualista. Visión clara y pragmática de las autoridades. Flexibilidad.

     

     

     

     

    FACTORES NEGATIVOS EN LA ECONOMIA CHINA

     

    1. Exceso de ahorro e inversión (liquidez) ineficiencia del sector bancario, corrupción.

     

    1. Desigualdad en la distribución regional y personal de renta.  El desarrollo costero es mayor al del interior.

    En el 2000 el PIB de la región Este superaba en un 40% la media nacional, mientras que el de la región Oeste equivalía solo al 60% de ese promedio.

    En 2006, los ingresos de los habitantes rurales eran apenas un tercio de los percibidos por los residentes urbanos.

     

    1. Envejecimiento de la población. Posiblemente China envejezca antes de volverse rica. Debido a la baja tasa de fecundidad, el porcentaje de personas mayores de 65 años está creciendo y pasaría del 7.6% de la población en 2005 al 13.7% en 2025.

     

    4.      Sobreindustrialización que puede ser negativa para el desarrollo de una economía del conocimiento. China está incentivando la innovación y  debería aumentar el peso relativo del sector servicios (42% del PIB) no en desmedro de la agricultura sino, sobre todo, de la industria.

    5.      La excesiva dependencia con respecto al capital extranjero. Esa alta dependencia con respecto a la inversión directa extranjera hace vulnerable a la economía a posibles cambios en la estrategia de localización internacional de las empresas multinacionales (eventual relocalización hacia Vietnam, la India, Bangladesh, etc.) y, además, hace más difícil formular una política industrial efectiva.

     

    1. Creciente dependencia energética, especialmente en petróleo. Las importaciones netas, en porcentaje del consumo, aumentarán del 43,5% en 2004 al 68,0% en 2015 y al 81,7% en 2030. Actualmente China importa más del 40% del petróleo que consume.

     

    1. Contaminación ambiental. Desertización, degradación del suelo, contaminación de los ríos, de los mares y del aire, emisión de gases de invernadero como resultado de los efectos de una industrialización muy rápida y poco ecológica.

     

    El rendimiento energético del crecimiento chino es muy pobre, cada unidad de PIB le cuesta al país un 150% más de energía que otros países desarrollados.

     

    Por ejemplo, la contaminación de ríos y lagos es extremadamente seria, especialmente en el norte del país, y hace que al menos 60 millones de personas tengan dificultades para disponer de suficiente agua potable. En cuanto a la calidad del aire, 16 de las 20 (y cinco de las 10) ciudades más contaminadas del mundo son chinas. China es ya el primer emisor mundial de dióxido de carbono.

     

    Economía china y terremoto

     

    El gobierno va a impulsar el gasto para la reconstrucción de las áreas dañadas y renovar la infraestructura. Se dispuso un recorte de 5% del gasto fiscal.

    El costo total de la reconstrucción sería de unos 540 mil millones de yuanes.

    Este aumento en gasto será difícil de conciliar con la lucha contra la inflación, ya que aumentaría los precios de los materiales vinculados, y el otorgamiento de créditos preferenciales, pero el gobierno ha enfatizado que el desastre no cambiará su política económica restrictiva. Las áreas afectadas por el terremoto contribuyen con un 0.5% de la producción agrícola e industrial de China.

     

     

    EL YUAN

    El yuan se ha revalorizado un 18% desde mediados de 2005 y un 5% este año (pero perdió un 6.5% frente al euro).

    Esta necesaria intervención del gobierno chino en el sistema cambiario no sólo genera efectos internacionales sino también internos, da origen a demasiados préstamos bancarios (en su mayoría motivados políticamente), sobre inversión e inflación.

    El Banco Central de China mantuvo el yuan en paridad fija con el dólar desde 1994 hasta julio de 2005. En este período el tipo de cambio con respecto al dólar se mantuvo en los 8,28 RMB, con un rango máximo de variación del 1%.

    En julio de 2005 el renminbi (denominación oficial de la moneda china) se revaluó en un 2,1% con respecto al dólar; desde entonces el Banco Popular de China establece una paridad del yuan frente  al dólar, que fluctúa en una banda de 0,3%.[6]

    El banco central anuncia a diario el precio de las divisas extranjeras con respecto al yuan tras el cierre del mercado de divisas y adapta la paridad para el día siguiente.

     

    Fuentes principales:

     

    -          El auge económico de China y su impacto internacional (ARI). Pablo Bustelo. ARI Nº 100/2007 - 19/09/2007

    -          Estadísticas del Banco Mundial

    -          China's Difficult Rebalancing Act. IMF Survey online.

     

    May 31

    El enemigo número 1

     

    La inflación china ha mantenido un ritmo acelerado en los últimos meses, con niveles que superan el 8%, teniendo como punta de lanza a los precios de los alimentos. Hace un año la inflación era de apenas 3%.

     

    El Índice de Precios al Consumo de China (IPC) se situó en abril en  8.5%, lo que supone su peor mes en doce años.  

    En China los precios de los alimentos subieron 22% el año pasado. Entre los productos que han reportado un fuerte aumento de precios están: la carne porcina, carne de ave, aceite de cocina y productos lácteos. Por ejemplo, la carne de cerdo es 63% más cara que el año pasado. Mientras que los precios de otros productos solo ascendieron 1.8%. (1)

     

    La historia comenzó en el primer semestre de 2007. En enero y febrero la inflación se disparó a 7.1% y 8.7% respectivamente, con respecto al mismo periodo del año anterior, lo que representa sus niveles más altos desde 1996. En marzo, la cifra alcanzó el 8.3%. La meta interanual de inflación se había fijado en 4.8% para este año, una cifra similar al promedio registrado en 2007.

     

    Entre las principales causas del fenómeno figuran las distorsiones en el suministro de alimentos, en particular de carne de cerdo y aves de corral, a lo que se suma la fuerte alza mundial en los precios del petróleo, carbón, soya, granos y metales.

     

    Por si fuera poco, las severas tormentas de nieve de inicios de 2008 bloquearon el transporte y por ende el suministro de estos productos.

    El tiro de gracia lo ha dado el reciente terremoto en Sichuan, el que según los analistas  empeorará la inflación al afectar a la agricultura.

     

    Además en estos momentos, el país también hace frente a la limitada oferta mundial de algunos alimentos. Por ejemplo, el ciclón en Myanmar, un importante productor de arroz, ha añadido más presión a los precios de este producto, que han subido 75% en los últimos dos meses.

     

    No obstante, el gobierno aún confía en que puede mantener relativamente estables los precios de los granos en base a su producción local y reservas.

     

    ¿Qué recomiendan los analistas?

     

    Algunos consideran que aplicar una política monetaria más restrictiva, como por ejemplo un incremento en tasas de interés, no es la salida adecuada porque la inflación ha sido desatada por repuntes en los precios de los alimentos y la energía, motivados por recortes temporales de suministro y especulación.

     

    Es decir, cuando la inflación se deriva de factores exógenos, que escapan al control del gobierno, como es en términos generales el caso, una política monetaria más estricta, acarrearía efectos no deseados tales como una reducción del empleo o un menor crecimiento, sin que necesariamente contribuya a frenar la inflación.

     

    Otros opinan que la excesiva liquidez de la economía es un motivo oculto de la creciente inflación. Se basan en que el crecimiento monetario fue la antesala de los ciclos inflacionarios de 1987-1988 y de 1993 a 1994.  Sin embargo, en esas épocas, el síntoma inflacionario vino de la mano de un amplio déficit por cuenta corriente y sobrecalentamiento de la economía. En cambio hoy en día China tiene un gran superávit.

     

    Desde otro ángulo hay quienes sostienen que si bien esta abundante liquidez hasta ahora no se ha reflejado en el IPC, eso podría cambiar. Precisan que el impulso inflacionario inicial viene de la subida de los alimentos, pero que estos elevados precios encuentran respaldo en nivel excepcionalmente alto de liquidez de la economía china.

     

    El exceso de liquidez no genera inflación necesariamente, pero puede propiciarla cuando las expectativas inflacionarias se desbordan y crece el descontento social.

     

    La panacea: el yuan

     

    Para Occidente la solución es permitir una mayor flexibilidad en el tipo de cambio. Esto abriría el paso para subir las tasas de interés y frenaría los precios de las importaciones. Pero la relación entre inflación y tipo de cambio es espinosa. Una revaluación alentaría las expectativas de una mayor apreciación de la moneda, atrayendo un mayor flujo de capital, lo que daría pie a más inflación.

     

    ¿Qué medidas toma el gobierno?

     

    El gobierno chino ha venido aplicando una política monetaria moderadamente restrictiva, a la vez que incrementa el suministro de productos básicos usando sus propias reservas e importaciones. Asimismo, ha congelado el precio de algunos alimentos y establecido barreras a la exportación bajo la convicción de que la situación inflacionaria es temporal. También el gobierno mantiene fijos los precios al por menor de la electricidad y la gasolina.

     

    Pero evitar que los precios suban a través de estas medidas, en el largo plazo podría reducir los incentivos de los campesinos y otros actores para aumentar su producción.

     

    Otra preocupación radica en que los incrementos de precios, por ahora concentrados en los alimentos se expandan a otros bienes y servicios, y desalienten el consumo interno, llamado a ser el motor del crecimiento económico chino.

     

    China ha elevado el coeficiente de reserva bancaria al nivel récord de 16.5% (2). Aumentó las tasas de interés seis veces en 2007, pero no ha continuado en esa línea, ante el temor a afectar los beneficios de las empresas. Además subir las tasas de interés ahora que la Reserva Federal está recortando sus tasas, podría atraer capitales especulativos que acicalen la inflación.

     

    En cualquier supuesto, la solución a aplicar debe considerar que la economía china es una obra aún sin culminar. El proceso de reforma sigue en curso, a medida que los mercados de capital continúen creciendo, se flexibilice más el tipo de cambio y se levanten gradualmente las restricciones al movimiento de capitales hacia el exterior, debería hacerse más fácil controlar la inflación.

     

    Hay que mencionar que el repunte inflacionario no es un problema exclusivo de China, otras economías emergentes como Rusia (14%), India (7.8%) e Indonesia (9%) también están combatiendo el mismo mal.

     

    Es más, la inflación reaparece en la escena mundial después de varios años. El rápido incremento en la demanda de los países en desarrollo y la escasa oferta de petróleo, gas, metales y granos, hace esperar más inflación en los próximos años.

     

    Pero la inflación en China tiene un matiz especial. La tolerancia del país a la inflación es relativamente baja. El triste recuerdo de Tiannamen tiene mucho que ver en el asunto. Por aquel entonces la inflación bordeaba el 18.5% y ha sido culpada por exacerbar los ánimos y alimentar el descontento social del momento.

     

    Así, un elevado nivel inflacionario constituye una amenaza para la estabilidad política y social del país y en particular para la permanencia del partido en el poder. El gobierno lo sabe y es por eso que ha declarado a la inflación como su enemigo número 1.

     

    Update:

     

    (1) El IPC cayó ligeramente en mayo a 7.7%, a pesar de las secuelas del terremoto de Sichuan. Los precios de los alimentos subieron 19.9% interanual en mayo, y los precios de otros productos ascendieron 1.7% en el mismo mes.

     

    (2) El Banco Popular de China aumentó el coeficiente de reserva bancaria en 1% en junio. Los bancos comerciales deberán reservar el 17% de sus depósitos a partir del 15 de junio y el 17.5% desde el 25 de junio. Entidades en zonas afectadas estarán exentas.

    Estos son el quinto y sexto incrementos en el encaje bancario en lo que va del año. El último tuvo lugar el 20 de mayo.

     

     

     

    May 16

    El terremoto no sacude la economía china

     

    El terrible movimiento sísmico en Sichuan ha estremecido los corazones de chinos y extranjeros, pero ¿también afectará sus bolsillos?

     

    Diversas fuentes, oficiales e internacionales coinciden en que el terremoto en el suroeste de China no tendrá un impacto significativo en la economía nacional.

     

    Se estima que la catástrofe debilitará el crecimiento del PIB chino en el segundo trimestre, pero el efecto sería temporal y limitado. El grupo financiero chino Valores Citic calcula que el terremoto recortaría un 0.2% del PIB en la parte continental del país.

     

    Asimismo existe un amplio consenso en el sentido que la influencia de esta tragedia en la economía será menor que el de las tormentas de nieve de enero y febrero pasados. El daño económico será minimizado por la lejanía de la región con respecto a las prósperas zonas de la costa oriental.

     

    No obstante, hay un aspecto que causa preocupación en el corto plazo: la inflación.

     

    Wenchuan, epicentro del terremoto, es una zona montañosa de limitada producción industrial y agrícola ubicada en Sichuan, provincia suroccidental de solo 80 millones de habitantes. Según cálculos de Merrill Lynch, Sichuan contribuye con el 3.9% del PIB de China y el 2.5% de su producción manufacturera.

     

    Sin embargo, esta provincia en su conjunto es un importante productor de grano y carne de cerdo. Sichuan suministra más del 10% de la cantidad de cerdo que consume el país. Los precios de la carne porcina, producto de elevada demanda en China, han contribuido en gran medida al reciente brote inflacionario del país.

     

    Debido a los daños en el transporte y telecomunicaciones, el suministro de alimentos podría verse restringido, lo que elevaría los precios en las zonas afectadas, y podría repercutir a nivel nacional.

     

    Así, el problema principal generado por el sismo en el corto plazo sería inflacionario, dependiendo de cuanto se vea afectado el transporte, puesto que hay muchos productos agrícolas en la región.

     

    Todo esto se traduce en más tiempos difíciles para el gobierno. La política monetaria restrictiva será puesta a prueba, ya que las autoridades deberán encarar la inflación y al mismo tiempo flexibilizar los controles al crédito bancario para facilitar las labores de reconstrucción.

     

    Por lo pronto, el gobierno ha llamado a la calma indicando que supervisará los precios de los productos de primera necesidad en las zonas afectadas y que intervendrá de ser necesario para evitar una escalada en los precios.

     

    Pero en Sichuan no solo se crían cerdos y se producen granos. También tiene una prometedora cara tecnológica que podría verse afectada.

     

    El gobierno ha elaborado planes ambiciosos para Sichuan, los cuales se verán postergados por la catástrofe. China proyecta construir una versión local de Silicon Valley en la ciudad de Chengdu, a unos 96 kilómetros del epicentro del sismo.

     

    Asimismo, la zona de Desarrollo Industrial de Alta Tecnología en Chengdu destaca por su elevado nivel en software de computadoras, subcontratación de servicios y diseño de circuitos integrados. Esta área atrajo a varias multinacionales como IBM, SAP y AMD y Wipro de la India. Para muestra un botón. La ciudad generó en 2007 unos 440 millones de dólares en ingresos por software.

     

    Otros ejemplos de presencia empresarial extranjera en la zona son: Intel, que opera una planta de ensamblaje en Chengdu con unos mil 600 trabajadores; y Toyota, que cuenta con una fábrica de sociedad mixta en Chengdu con una producción de 13 mil unidades al año.

    Representantes de estas firmas indican que aún es pronto para evaluar los efectos del terremoto en sus actividades. Por ahora, algunos de sus centros de operación permanecen cerrados en las zonas afectadas de la provincia.

    Las repercusiones del terremoto agitaron rápidamente al mercado internacional de metales. El aluminio subió el jueves, 72 horas después del sismo, a su  máximo precio en las últimas tres semanas, debido a las expectativas de un recorte de suministros en China, ya que una severa escasez de electricidad podría provocar el cierre de fundiciones de aluminio. China es el mayor productor mundial de aluminio.

    Las fundiciones de zinc permanecen cerradas en la región, mientras que el precio internacional de este metal aumentó dos días después de la tragedia, por noticias de interrupciones de los suministros en China luego del terremoto.

    Naturalmente, el terremoto también estremeció el sensible ámbito bursátil.

    Según analistas entre las compañías más golpeadas estarían: China Telecom, pues un 10% de su red de telefonía fija está en la región. También Sinopec que está explorando el yacimiento de Puguang en Sichuan, el que supone un 7% de sus ingresos y podría ser el más grande depósito de gas natural del país.  Y PetroChina, el principal productor de petróleo de país, tiene operaciones sustanciales en Sichuan, incluyendo un yacimiento de gas natural y un oleoducto. La provincia cuenta con amplias reservas de gas natural. Representa el 27.8% de la producción nacional anual y el 40% de las reservas nacionales de gas, especialmente en zonas cercanas a Chongqing.

     

    Las acciones de compañías con operaciones importantes en el suroeste de China, tales como promotores inmobiliarios, operadores de carreteras y manufactureras seguirían cayendo. Varias de estas acciones fueron suspendidas en la bolsa el martes, aunque la mayoría de ellas volvió a la normalidad un día después.

     

    Otros sectores afectados serán la venta al por menor, así como el transporte y el turismo.

     

    Mención aparte merecen las aseguradoras chinas. El terremoto será su segundo revés en este año, tras las tormentas de nieve de principios de 2008. Entre las aseguradoras, PICC, China Life y Ping An serían abrumadas próximamente con una gran cantidad de reclamos de seguros.

    Sin embargo, se espera que los títulos de compañías vinculadas a la construcción, tales como fabricantes de cemento y siderurgias, sigan al alza ante la expectativa de los planes de reconstrucción e inversión en infraestructura del gobierno.

    Las farmacéuticas y fabricantes de equipo y material médico también se verían beneficiadas.

    En medio de todo, la Bolsa ha reaccionado con mesura ante las noticias del terremoto y el aumento en el coeficiente de reserva bancaria; lo que refleja en parte la convicción de gran parte de los inversores, de que el gobierno actuará para mantener la estabilidad del mercado.

    Sin embargo, los inversores más conservadores temen que la severidad del terremoto aún no haya sido calculada con exactitud y que la situación empeore más tarde.

    Las autoridades han exhortado a los participantes en el mercado a conservar la estabilidad del mismo, tras el terremoto. Si bien la efectividad de este tipo de llamamientos es solo temporal, lo cierto es que ni el gobierno ni los inversores quieren ver hundirse a la bolsa en estos momentos difíciles.

    Analistas chinos comentan que los inversores se han mostrado renuentes a vender acciones vinculadas a Sichuan, en un gesto de solidaridad con el gran sufrimiento en la región. A veces el corazón puede más que el bolsillo.

     

    May 10

    Banco Mundial viste ropa china

     

    Por primera vez en la historia, el Banco Mundial cuenta con un cerebro chino a la cabeza.

     

    Estamos hablando del destacado académico chino Yifu Lin –conocido en Occidente como Justin Lin- quien asumirá el 31 de mayo, el cargo de economista jefe y vicepresidente senior para el desarrollo económico del Banco Mundial.

     

    El nombramiento de Yifu Lin es todo un hito en la historia del Banco. Esta no es solo la primera vez que el puesto es ocupado por un chino sino también por un representante de un país en desarrollo.

     

    El cargo de economista jefe es clave en el Banco Mundial, ya que su función consiste en orientar el liderazgo intelectual del organismo y tiene un gran papel de decisión en la elaboración de la agenda de investigación de la institución. La llegada del nuevo economista jefe permitirá que el Banco Mundial experimente de primera mano la visión china, sobre todo en temas de desarrollo.

     

    Yifu Lin es un influyente economista en China, quien participó activamente en el proceso de modernización económica del país. Es fundador del Centro de Investigaciones Económicas de la Universidad de Beijing (la mejor del país) y uno de los principales asesores del gobierno chino. Goza de gran respeto en los más altos círculos de la elite gobernante.

     

    Se trata de un experto en reforma económica y agrícola, así como en modernización rural. Su campo de investigación abarca temas como descentralización fiscal, reforma de empresas estatales, el sistema agrícola de responsabilidad familiar y la reducción de las disparidades económicas.

     

    Los orígenes de Yifu Lin están en Taiwán, de donde desertó en 1979, nadando unos kilómetros desde la isla de Kinmen hasta la provincia de Fujian en la parte continental de China. Pero su determinación lo llevó aún más lejos. Yifu Lin fue el primer ciudadano chino que obtuvo un Ph.D. en economía después de la Revolución Cultural en la Universidad de Chicago.

     

    Tal y como expresa Robert Zoellick, presidente del Banco Mundial, este académico chino puede brindar al organismo la perspectiva de un país en desarrollo sobre temas agrícolas, lo que permitirá de alguna manera servir mejor a estas naciones.

     

    Para algunos, su inclusión en el Banco Mundial es una respuesta a la necesidad de dar una mayor presencia a los países en desarrollo, en el quehacer de los organismos internacionales. Sin embargo, al parecer no se trata solamente de una mirada más comprensiva hacia estos países.

     

    La designación de Yifu Lin ha sido vista como una muestra de la creciente influencia de la reforma económica china y en particular de la admiración por el éxito de su modelo de desarrollo.

     

    Sobre la expectativa que genera su nombramiento, Yifu Lin espera que el Banco Mundial pueda ayudar a los países africanos a encontrar una vía hacia un desarrollo exitoso y que la experiencia china sea de utilidad para tal fin.

     

    El mismo Zoellick ha declarado que desea trabajar con Yifu Lin en áreas como el crecimiento y la inversión en África, donde China ha buscado intensamente oportunidades de inversión y comercio.

     

    China ha tenido un éxito notable en su transformación económica y en el mantenimiento de su alto ritmo de desarrollo a través del tiempo. Uno de los más importantes logros del modelo de desarrollo económico chino ha sido el sorprendente nivel de reducción de la pobreza alcanzado en solo 30 años de reforma.

     

    Con éxitos como estos, no es de extrañar que algunos países en desarrollo, por ejemplo en Latinoamérica y África, busquen inspiración en el modelo de desarrollo empleado por China.

     

    Pero, ¿estamos hablando acaso de exportar el modelo de desarrollo chino?

     

    Sin duda tenemos mucho que aprender de la experiencia china y el nombramiento de Yifu Lin pone en evidencia este hecho.

     

    Como el mismo economista indica “la misión del Banco Mundial en cuanto a la reducción de la pobreza y el estímulo al desarrollo requiere no solo de buenas intenciones sino también de una adecuada comprensión de los problemas prácticos”. El pragmatismo chino será de gran ayuda en esta tarea.

     

    No obstante, hay que tomar en cuenta que la transformación económica y política de China es un proceso que aún no ha culminado y que ha dejado varios problemas por resolver, tales como la falta de libertades políticas, la contaminación ambiental, la brecha entre ricos y pobres, entre muchos otros.

     

    Y de otro lado, buena parte del éxito del modelo de desarrollo del que hablamos, tiene su origen en su adaptación a la realidad local, un modelo con “características chinas” le llaman los mismos chinos.

     

    Entonces, siguiendo este mismo ejemplo, habrá que tomar de la experiencia china y de cualquier otra que nos resulte inspiradora, lo que satisfaga mejor las necesidades de cada realidad particular.

     

    Yifu Lin hará honor a su apellido (Yifu significa “ropa” en chino) ya que si el Banco Mundial se viste de chino, podrá entender y aprovechar mejor la experiencia del gigante asiático.

     

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